lunes, 26 de diciembre de 2016

UNA ECUACIÓN EN EL MAR

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Una ecuación en el mar:

La señora equis y los 183 metros


 Autora:Lebasibaso


"Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar." (Khalil Gibran)*





Este relato, quizás para algunos no resulte lo que esperan por su título, sin embargo, tiene su encanto y posiblemente ayude a muchos, y es que cuenta sobre los anhelos que pueden tener las personas y por los cuales se imponen metas y retos que vistos de una forma simple parecen realizaciones: “sin ton ni son”, que quiere decir en el país de la señora de la historia:, “porque si”, “por gusto”, o mirados desde otra arista: porque son personalidades protagónicas, o también analizados con más profundidad por evadirse de los reveses de la vida que enfrentan. La señora equis entonces resultaba una incógnita en ese sentido...sndo lo que más le destacaba su rutina de nadar 183 metros en el mar.


Asistía a la playa casi sistemáticamente durante el verano, con un atuendo que le daba seguridad y, al mismo tiempo para que la reconocieran y no tener trabas al entrar en ese lugar escogido, que años atrás había sido un lugar deseado y feliz, para ella...

. Poseía cierta atracción pues manifestaba una cierta nostalgia, incluso una profunda tristeza, pero, al mismo tiempo, su andar ligero y resuelto destacaba una pujanza de deseos de vivir, porque lo hacia con toda intención con donaire y gracia, sin contoneos, quizás con cierta noble arrogancia mirando hacia donde se dirigía, sin perder concentración en lo que pisaba y miraba, por lo que sus actos eran meditados. . Había tenido una infancia reprimida, pero con indolencia feliciana que le permitieron en su vida enfrentarse de pequeña a lo que se le presentaba. Tenia circunstancias muy difíciles y duras en su otoño, pero aún así  amaba  la vida, le gustaba todo lo lindo de ella: la música, el baile… Como carecía de algunas de estos justos anhelos, entonces recurría al mar sobre todo a una mar serena,  la violencia de un mar revuelto la sobrecogía sintiendo temor, y precaución.


En todo momento aspiraba el aire marino, y dirigía una mirada placentera al mar tan azul, de la playa. De primer instante, iba penetrando en el mar suavemente con cuidado tratando de mantener mucho el equilibrio con sus piernas en la arena hasta que el mar llegaba y la tocaba.


Su rutina de nado era muy llamativa pues era la única persona que llegaba hasta el límite vertical donde un muro le impedía seguir al mar abierto, y esa distancia eran 183 metros ida y vuelta nadando de espaldas. Nadie solía realizar esto; ni hombre, ni mujer.


Hacia esas amistades eventuales que se hacen en la vida, ya que de su infancia no tenia alguna allí, las mejores habían quedado atrás, en el tiempo pero, estaba abierta a tener por lo menos conocidos circunstanciales que podrían llegar a ser nuevas amistades, por ello a todas las personas las trataba con dulce respeto, sin ignorar a nadie, con amabilidad, buscaba amistad, pero había algo que repelía y era que le contaran problemas fuertes porque sentía que con lo suyo ya era suficiente, pero de todas formas escuchaba en el caso de que así fuera pidiendo de favor no hablar de esas temáticas animando a disfrutar el mar o en todo caso retirándose a tiempo de una forma educada.


Su nado y su juego en el mar motivaron a algunas personas que habitualmente iban a la playa a observarla y ya resultaban conocidos. Algunos llegaron a decirle palabras como estas:- “Parece que estas en la nebulosa de Andrómeda-, cuando flotaba plácidamente”, otras veces:- “eres un amor nadando”-, otras, “la Maradona de la playa”, Era halagador y no le perturbaba porque también observaba las rutinas interesantes   que hacían los demás amigos eventuales que, de a poco, iba conociendo.


Una de esas otras personas era el señor López, este señor era realmente muy simpático, nadaba muy bien frisaba una buena suma de años, pero mantenía una empatía con todos esos amigos veraniegos, los enseñaba a hacer ejercicios, a la respiración adecuada para nadar mejor, ayudaba a las señoras a bajar hasta la playa muy caballerosamente y era una persona que también simpatizó inmediatamente con la señora equis. Con la cual fue teniendo una linda amistad eventual Era la simpatía que se genera entre dos personas que les gusta el mar, la vida, ayudar a los demás, pero este señor López no era nostálgico, mas bien transmitía optimismo y seguridad a todos los playeros a los que irremediablemente no podrían pasar por alto, pues demostraba amor a la naturaleza al cuidado de la playa. Desde que llegaba limpiaba de piedras y algunos vidrios que playeros irresponsables dejaban en la arena: Alguna vez más que otra, la señora equis también hizo algo al respecto, por llevarse bien con el señor López, pero mujer, al fin, se sentía cansada de lo mucho que trabajabas en su casa por lo que no pretendía emular en ese aspecto con el señor López, al que siempre le daba la razón por estos descuidos.


También se relacionó con los salvavidas a los que admiraba, y se propuso por las colaboraciones que realizaba a una revista que trabajaba la cultura del mar con obstinado desempeño, ya que su país era un país rodeado de mar, escribir sobre la labor de ellos, con: las anécdotas que ellos le comentaban de sus vidas; Y lo iba haciendo con muchas dificultades: no poseía cámara fotográfica, se demoraban en publicar, o, no les interesaban las historias a los entendidos, y posiblemente lo más acertado- pensaba - no eran lo suficientemente buenas  sus historias, pero:a pesar de ello,  seguía en su empeño tratando de hacerlo mejor buscando además de incrementar su economía doméstica,  darle ejercicio a su intelecto fundamentalmente, y con ello se satisfacía en el intento, logrado o no, por lo que continuaba luchando; pedía favor a cualquiera de sus amistades playeras ocasionales para fotografiar y les contaran sus vivencias o historias marinas. con las que aprendía y se deleitaba. Y estos colaboraron en principio; Los salvavidas le planteaban sus problemas, sus criterios sobre la labor, y ella muy atentamente los escuchaba.  Ya que en un país rodeado de mar valoraba mucho la labor de los mismos, algunos paramédicos y  hombres que arriesgaban sus vidas en muchas ocasiones por imprudencias de los bañistas: Así conoció a Kundo, como ella le llamó, y por sus historias comenzó a escribir.


En este grupo de personajes en la playa, también le resultaba curioso, una mujer rubia que muy graciosamente nadaba como un perrito de un lado a otro pero horizontalmente en la playa , nadaba muy despacio, con su moñito y después iba a un pequeño barcito montado muy cerca de los bañistas, y se tomaba un traguito, pero, ¿cuál traguito seria? se preguntaba la señora equis, admirándola, ya que a diferencia de ella , esta mujer no buscaba a nadie para conversar, La señora equis se justificaba a si misma-pensando que:  necesitaba a las personas, al pequeño gesto de afecto , delicadeza, ternura., Y su personalidad era así, pero no permitía , ni transgredía la privacidad de nadie, pero entablaba con cualquier persona que le hablase conversaciones lindas.; le gustaba  mucho la cultura e investigababa cada vez que pudiese, le gustaba  bailar, pero como no tenia donde hacerlo de acuerdo a sus recursos, considerando que para bailar solo se necesita el desearlo, entonces solamente, a veces a hurtadillas, en breves instantes , en los tiempos que transcurrían por sus problemas personales centrados en el resto de las personas que convivían con ella  y no eran amantes al baile, bailaba sola y escondida, amaba la música. intensamente. Por otra parte, su esposo no era amante al baile, y era el que, de cierta manera le toleraba y le reconocía su habilidad... A ella le hubiese gustado que bailara bien y eso hubiera sido otra forma de ayudar a la vida, no obstante a ella le agradaba, aunque sea tener un admirador.  Ya que le lisonjeaba al decirle: "eres una bailadora nata", y entre otras, la que si le caía muy mal: "eres una artista frustrada,"- , porque pensaba que a las personas se les debía animar nunca desanimar, y que si algo te puede gustar mucho, en algún momento lo podrás hacer, no se debían perder las esperanzas, aunque las personas ya fueran” añejadas”

La señora , que  se sentía muy joven., ripostaba con alma de niña   ante tal desagravio, para ella,  y lo requería, entonces el desacertado inteligentemente,   reculaba y asentaba que claro todavía podría bailar, y ella se tranquilizaba...Sin dudas, eran lecciones de optimismo constante para si misma;

Recordaba que algún familiar le dijo: _”eres como un barco que el mar vira y se vuelve a colocar para navegar”; después aprendió que, en el lenguaje marinero, se diría: "vuelta de campana"; ella siempre pensó que era exagerado ese pensar pero, le llamó la atención que así pensaran, esforzándose por ser de esa manera... Entonces, el mar sereno, le transmitía lo que necesitaba, Quizás esa fuera la incógnita de los 183 metros que se proponía nadar cada vez que iba a su playa. porque la convertían de señora equis para los demás,: en una persona arrestada, y para ella  fundamentalmente,: en alguien indoblegable y fuerte ante las dificultades de la vida . Escribió  este relato  en dos tiempos: el primero, cuando estaba yendo al mar, y  el segundo,  cuando hacía tiempo no iba  por diferentes razones, pero tan solo el hecho de  narrar escribiendo su experiencia  de vida, le suministraba  esa fuerza  tan necesaria en su universo personal, pensando que quizás, a alguien más,  pudiera confortarlo, en un mundo  donde no se puede ser ajeno a los problemas, y donde los propios no son los mas grandes.



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 nota: poeta libanes


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