domingo, 23 de agosto de 2015

ESQUELETOS MARINOS Y ECOSISTEMAS.

Esqueletos marinos y ecosistemas

Los efectos de la actividad humana en los ecosistemas son difíciles de calcular porque muy raramente disponemos de datos de valor científico anteriores al inicio de tales impactos, señalaron especialistas de la Universidad de Chicago. 

Las evidencias ecológicas detalladas, donde existen, no suelen extenderse por más de 50 años, lo cual es un serio inconveniente, pues lo ideal sería una perspectiva histórica más profunda, que cubriera siglos o incluso un milenio. 

Los restos esqueléticos pueden perdurar por mucho tiempo y ofrecen datos de diversas épocas. De hecho, a través del radiocarbono y de otros métodos de datación se conoce que las conchas pueden persistir a unos pocos centímetros bajo el suelo oceánico durante décadas, e incluso milenios en algunas circunstancias.
Los investigadores han llevado a cabo muchos de estos estudios en las últimas décadas. Específicamente éste, publicado en la revista Natura,  se centra en los entornos costeros y de alta mar, donde los daños van desde la pesca hasta los subproductos químicos de la urbanización y la agricultura que fluyen hacia el océano. 

Los estudios abarcaron lugares muy variados, como por ejemplo el Golfo de México, el Mar Mediterráneo, las Islas Vírgenes y la costa de la Patagonia en América del Sur. Fueron seleccionados los moluscos porque sus duraderas conchas incrementaban sus posibilidades de preservación.

Para las evidencias del impacto humano en las áreas de estudio, se recurrió a documentos históricos e informes gubernamentales. Estas fuentes no ecológicas aportaron información independiente sobre la historia local de los impactos humanos.

El análisis de los datos reveló una relación inversa entre la extensión del impacto humano y cuán bien la colección de conchas de organismos muertos reflejaban a los habitantes actuales de un ecosistema.
Cuando los ecosistemas marinos han permanecido relativamente primitivos, la fauna viviente y las conchas de los especímenes muertos concuerdan bien, pero cuando han sido alterados por nosotros, las conchas de los organismos muertos y la fauna viviente generalmente difieren de una manera notable en la composición y abundancia de las especies con conchas.

Esta es una nueva técnica para el reconocimiento de los impactos humanos sobre las comunidades vivientes en áreas donde no existen muestreos sistemáticos llevados a cabo desde mucho tiempo atrás. (Versión de Teresa Cádiz)..


FUENTE: CENTRO DE DOCUMENTACION. REVISTA  MAR Y PESCA, CUBA.