Piratas del Caribe
Por Ramón Rodríguez Escandell
fte:Centro de Documentaci'on, Rev. Mar y Pesca.
textos
Durante los siglos
XVI y XVII, piratas y corsarios asolaron los mares que bañan a la isla de Cuba y
sus principales puertos.
Uno de los más
fieros asaltos que sufrió La Habana en el siglo XVI fue el perpetrado el 10 de
julio de 1555 por el corsario francés Jacques de Sores, experimentado marino que
había sido almirante con Francois Le Clercq (Pie de Palo). El gobernador Gonzalo
Pérez de Angulo salió huyendo con su familia hacia la aldea de indígenas de
Guanabacoa, donde se refugió con varios regidores y vecinos, así como con sus
pertenencias y muebles.
Ante la cobardía de
Pérez de Angulo, el vecino de La Habana y Regidor de su Cabildo Don Juan de
Lobera se dispuso valientemente a resistir el ataque de los franceses,
atrincherándose en la única, pobrísima e inadecuada fortaleza de la que era
alcalde. Después de enconada lucha se vio obligado a rendirse, pero en
condiciones honrosas, respetándole el francés su vida, la de los suyos y el
honor de las mujeres. El 5 de agosto de ese propio año se retiró el corsario,
dejando a La Habana en la miseria.
Otro famoso corsario
fue Francis Drake, muy conocido en la historia de la marina inglesa. Se
convirtió durante los años 1585 y 1586 en el terror de La Habana, pero,
afortunadamente, el temido Drake no llegó a atacar la
población.
Las últimas amenazas
de ataques corsarios a La Habana tuvieron lugar en marzo de 1668. El inglés
Henry Morgan se presentó a la vista de la capital con el intento de asaltar la
parte no fortificada, pero conocedor de los serios preparativos de defensa
llevados a cabo por el gobernador Francisco Dávila Obregón, abandonó la empresa,
planeando entonces el ataque y saqueo de Puerto Príncipe, que sí pudo ejecutar
impunemente a fines de ese mismo mes de marzo.
En el ámbito de la
numismática, este tema de piratas y corsarios no es muy conocido. Sin embargo,
nuestro país en el año 1995 emitió una serie de monedas que tituló PIRATAS
DEL CARIBE.
Todas las piezas
fueron fabricadas en Inglaterra por la empresa privada Tower Mint y están
bellamente ilustradas por figuras en colores de diversos piratas con policroma
de papel adherida en el anverso de las monedas y en su reverso presentan el
Escudo Cubano.
Los piratas
seleccionados fueron Mary Read, Capitán Kidd, Anne Bonny, Henry Morgan, Piet
Heyn y Black Beard, cuyas figuras aparecen en denominaciones de 1, 10 y 50
pesos.
Se acuñaron en oro,
plata y copper-níquel. De las primeras piezas se confeccionaron mil ejemplares
de 12 gramos. De las de plata se emitieron 3 mil con un gramaje de 155,5 así
como otra del propio metal de 20 gramos y 10 mil de tirada. Finalmente, de la
de metal bajo fueron acuñadas 25 mil piezas. Estas monedas son muy cotizadas en
el mundo del coleccionismo.
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